Imparable la BBC del Real Madrid, 5 a 1 al Sporting

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La BBC renace y se deshace. El Real Madrid destrozó al Sporting (5-1) en unos formidables primeros 18 minutos y una gran primera parte, donde Benzema (dos goles), Bale (uno) y Cristiano Ronaldo (otros dos) jugaron con los de Abelardo como un gatito juega con un carrete de hilo. Pero el francés y el galés acabaron el encuentro lesionados, cuando aquello era ya una pachanga sin nada en juego más que el transcurrir de los minutos. Un precio elevado, elevadísimo, para un partido que ya estaba resuelto.

El partido duró lo que tardaron los espectadores en sentarse en el Bernabéu. Los tres primeros ataques blancos fueron tres goles, obra de la BBC, uno para cada uno, y al quinto remate logró el cuarto gol. Era el minuto 18, así que contar cualquier cosa alrededor del encuentro es simple: el Madrid salió enchufadísimo, con un hambre voraz, algo que se había echado de menos durante muchos meses, y el Sporting en el primer tramo de encuentro era más transparente que una loncha de jamón de york del menú de paciente de un hospital público.

Kroos, desaparecido durante la era Benítez, ha resurgido como la extensión de Zidane sobre el campo. No sólo porque juegue más liberado, sino porque manda, ordena, fija y distribuye con un criterio desconocido desde la era Ancelotti. Si la BBC, además, anda enchufadísima, y si Carvajal cuaja un sensacional encuentro incorporándose siempre con criterio por su banda, añadido a que Modric e Isco supieron aparecer cuando se les reclamaba, el partido sólo podía tener un signo, el que tuvo en todo momento.

Tras el 4-0 de la brutal salida de los blancos, el equipo siguió con un hambre desmedida, buscando siempre más, sabiendo siempre encontrarle las cosquillas a la zaga de un adversario que fue un dulce encontrando enormes caladeros en los que faenar en los espacios que dejaban los laterales con los centrales de su costado. Benzema echó el cierre al primer tiempo con el quinto gol madridista, una preciosa tijera, pero la lesión de Bale justo antes del descanso, otra vez el sóleo, otra vez lesión muscular, otra vez en el Bernabéu, hizo saltar algún resorte.

El resorte del miedo a una lesión en un partido decidido, porque el Madrid bajó el pistón en el segundo tiempo, en el que por fin apareció el Sporting, que en el primer tiempo sólo había dejado un detalle, una muy buena jugada de Halilovic que acabó en una jugada muy apurada en área madridista junto a Varane, pero sin que se decretara penalti. Sin embargo, los asturianos salieron también con otra cara al campo en la segunda parte, y en cinco minutos habían repartido toda la estopa que no dieron en el primer tiempo más un fondo acumulado, casi siempre contra el mismo objetivo, Modric. La cosa funcionó, porque el Madrid se desentendió el partido y le permitió 3-4 claras ocasiones a su rival, que al menos logró hacer el gol del honor en medio del júbilo de la faltona Mareona presente en el Bernabéu.

Sin embargo, no fue el croata quien cayó lesionado, sino Benzema, en otra jugada fortuita, una patada de James al galo en un balón dividido. La BBC, que había deslumbrado en esos primeros veinte minutos formidables de los de Zidane, acababa deshecha por culpa de las lesiones. James, otra vez suplente aunque dispuso de media hora al entrar por Isco, tendrá más oportunidades en el futuro, aunque ante los rojiblancos fue agua: insípido. El colombiano ha pasado de ser imprescindible a no ser siquiera el jugador número doce, Jesé le ha adelantado en la nueva rotación de Zizou. Y ahora, con las lesiones, el parcerito debe demostrar sí o sí que su mal momento de forma quedó atrás y que el James de verdad, el que todos quieren ver, es el de la pasada temporada. Pero eso será el próximo fin de semana, ante el Betis en Heliópolis, el primer desplazamiento de la era Zidane.






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